La inercia térmica, esa gran olvidada.

¿Qué es la inercia térmica y cómo influye en el aislamiento del hogar?



Debido al temporal, la gran variabilidad y las irregularidades no controlables (por ejemplo, no se puede conseguir energía solar las 24 horas del día los 365 días del año) se hace imprescindible acumular la energía, bien sea fría o caliente, para poder disponer de ella posteriormente. La manera más simple de almacenarla es calentando un cuerpo, en nuestro caso el edificio. Para conseguirlo, tendremos encuentra tres factores que determinarán su capacidad acumulativa:

Volumen (V [m3]): espacio que ocupa un cuerpo.
Densidad (ρ [kg/m3]): representa la cantidad de masa en un volumen determinado.
Calor específico (ce [J/Kg·ᵒK]): cantidad de calor necesario para aumentar, en un grado, una unidad de masa o lo que es lo mismo, capacidad que tiene el material para acumular energía en una unidad de masa.

De la combinación de estas tres variables podemos llegar a cuantificar la masa térmica (mt) de los materiales, y en consecuencia su inercia térmica. La inercia térmica se puede definir como la dificultad que ofrece un cuerpo a cambiar su temperatura, o lo que es lo mismo, la capacidad que tienen los materiales para conservar la energía térmica recibida e ir liberándola progresivamente.

La utilización de materiales térmicamente aislantes es la principal causa de la poca inercia con la que se construye actualmente, ello es debido a que se colocan por la cara interior de los cerramientos con lo que se disminuye drásticamente la aportación de la hoja que queda expuesta al exterior. Lo que debemos buscar es situar el aislamiento en el exterior para que la inercia térmica permanezca en el interior (la alternativa al aislamiento es proyectar cerramientos sin éste pero con suficiente masa, un claro ejemplo son las iglesias y sus muros de gran espesor).

Con todo ello estamos teniendo en cuenta el comportamiento térmico del edificio, logrando que la vivienda sea estable térmicamente es decir, que la temperatura interior oscile levemente a lo largo del día y de la noche (ya que los cerramientos absorben el calor, lo almacenan y de manera paulatina lo van liberando), haciendo que nuestro edificio se autorregule solo, lo que se traduce en un nivel de confort adecuado y un ahorro energético en climatización.

Cabe señalar que, al igual que dicha inercia impide que las variaciones exteriores influyan tempranamente en el ambiente interior, puede suponer un problema si queremos que esos cambios ocurran en el interior. Por lo que, la inercia térmica será una solución idónea siempre y cuando:

a) nuestra vivienda se use de forma continua o permanente (se excluirían, por ejemplo, segundas viviendas);
b) no exista una radiación excesiva.

De lo contrario, tardaríamos en notar el efecto de un sistema mecánico de climatización o tendríamos mucha dificultad para extraer, a través de las envolventes, el calor acumulado en el ambiente.





© Copyright Suberlev 2017
Suberlev

inicio         corcho natural         corcho suberlev         galería         actualidad         contacto